GRACIAS

Hace tiempo que sé de qué hablar en este primer artículo de este sub proyecto: La Vida del Dol. Hijo del gran proyecto Karanta –mi crecimiento y transformación a lo largo de mi vida y, sobretodo, a partir del duelo más profundo que jamás he vivido. Se me han ocurrido temas, muchos, pero algo me impedía empezar a escribir sobre ellos. Conecto con un helor de un artículo consejero o sugerente, choco con la resistencia por no querer caer en qué hay que hacer o se espera que haga. No sé cómo tiene que ser un artículo, o sí, y no sé qué tipo de artículo es apropiado escribir cuando abres las puertas de la web que has estado gestando poco a poco durante un año y pico al mundo, o sí. Pero ahora, ahora todo eso me da igual. Me da igual cuando hablo de vida, cuando hablo de verdad, cuando hablo de mis sentimientos y vivencias. Me da igual cuando sé que esta web no hubiera sido posible sin tantísimas personas. Por eso, hace tiempo que sé de qué hablar en este primer artículo de este sub proyecto: La Vida del Dol.

Lo primero que siento cuando pienso en este proyecto y lo primero que tengo ganas de escribir y de compartir es un infinito GRACIAS. Un gracias con nombre de muchas personas, de títulos de canciones y películas, de libros, de pueblos, de bares y restaurantes, de direcciones donde me he dejado caer; nombres que también han sido pilares de este proyecto y que necesito agradecerles públicamente su existencia. 

Empezaré dando las gracias a mis padres. Sin ellos, yo no sabría qué es la vida ni hubiera tenido nunca la oportunidad de experimentarla y, por tanto, de vivir lo que me pasó aquel 14 de septiembre de 2011. Les quiero agradecer su apoyo. A ti, ma, que me acogiste dos semanas en tu casa cuando era incapaz de volver a la mía. Gracias por los zumos de naranja cada mañana, gracias por llamar a la puerta prudentemente, gracias por no hablarme de nada más, gracias por cada tarde sentarte a la cama conmigo mientras lloraba sin consuelo y expresaba tanta desesperación habiendo perdido todas las ganas de vivir. Gracias por aguantar mis llantos y gritos, gracias por acompañarme a tantísimos sitios significativos para los dos, gracias por dejarme hacer y ser según sentía en aquel momento. Gracias por la paciencia y el amor, gracias de todo corazón. Gracias a ti, pa, por adaptarte a quedar donde yo necesitaba; a la granja donde había desayunado con él tantas mañanas antes de ir a trabajar. Gracias por venir y escucharme, gracias por sostener mi llanto, e infinitas gracias por la carta que trajiste de la mano de tus ganas de verme y de las de hacerme saber que estabas a mi lado, una carta donde me emocionó que escribieras, poco a poco volverás y, mientras no lo hagas, tu padre esperará y estará a tu lado con todo aquello que necesites. Sabes que todavía la conservo y que la conservaré para siempre dentro de mi corazón, aquel papel finito escrito con tu geométrica e intensa letra, con todas tus otras cartas. 

Quiero agradecerte a ti, Ari, mi peque, todo lo que hiciste aquel año; todo el apoyo que me regalaste, tus llamadas o mensajes a diario (!!) para enviarme un abrazo, preguntarme un cómo estás, enviarme una frase o una canción. Gracias por emocionarte y llorar conmigo, y gracias por preguntar tantas cosas y querer reir de tantas otras. Gracias por venir a casa a mirar alguna película y quedarte a dormir, gracias por tanta complicidad buscando aquella fraternidad que siempre habíamos compartido y que en aquellos momentos yo me veía incapaz de mantener; gracias por haber aguantado la llama cuando yo no podía. Gracias por enviarme conexiones con la vida y por enviar, en el fondo, tu persona que me recordaba que tú estabas, que todo merecía la pena, y que me esperabas. Gracias porque tú, juntamente con pa y ma, pero tú especialmente, eras la joya que hacía que me frenara cuando se me pasaba por la cabeza una decisión final e irreversible. Y gracias por haber querido participar en este proyecto a través de tu arte; el logo AFà. Igual como regalarme, una vez más, tu confianza y empuje.

Gracias a los 3 por dejar que os compartiera todo lo que había vivido con él, enseñándoos lugares mágicos para nosotros. Gracias por readaptar los reyes, los santos y los cumpleaños, por respetar que yo hiciera lo que sentía. Gracias por haber querido leeros el primer libro de duelo que tuve en mis manos con el fin de entenderme y por haber querido asistir a una charla sobre el entorno de una persona en duelo en la asociación donde fui, siempre con la finalidad de respetarme y entender por lo que estaba pasando y poder ayudarme realmente como necesitaba. Y gracias por querer escuchar mil veces si hacía falta la misma historia, la misma anécdota, y leer y releer los mismos whats…

Gracias a ti, Judit, por convertirte, sin tú saberlo, en el gran pilar, en esa persona que me escuchaba durante horas, horas seguidas escuchando y acogiéndome entre lágrimas, emoción, y dolor, y tantas otras de risa entre recuerdos. Gracias por acogerme aquella primera noche, por permitir que no pudiera dormir, por hacerme desayunar aquellos cereales con plátano imposibles de tragar por mi estado como condición para acompañarme allí donde terminó todo. Gracias por leer cada uno de los correos que inundaron tu bandeja de entrada durante un año y pico, gracias por los encuentros y gracias por tantas palabras calladas de aquel año: soy consciente de que me perdí tu vida de aquel 2011-2012. Nunca agradeceré lo suficiente tu apoyo incondicional paseando, o entre tés, chocolates, en casa, en Cala Morisca, en el Verdi, en Montjuïc, siempre en lugares que yo decidía, siempre en lugares donde yo había ido con él; tantos lugares y momentos para necesitar evocar y rememorar, y tantos lugares y locuras hechas en nombre de él. Gracias por permitir que no quisiera fiestas de ningún tipo, y gracias por pasado 2 años querer celebrar la vida conmigo volviendo a viajar haciendo que Croacia y sus islas se convirtieran en otro homenaje a él, a la vida, y a nuestra amistad. Y gracias por ahora confiar en La Vida del Dol y haberme regalado la bonita oportunidad de estrenarme.

Gracias a ti, Aure, por haber estado todo un año entero esperando. Respetando mi momento. Mirándome de lejos. A veces haciéndote sentir pero respetando que yo no tuviera fuerza para poder contestar. Un año importantísimo y bonito para ti; el año del nacimiento de vuestro primer hijo. El mismo día, casi a la misma hora, Don Gato moría, y Jaume nacía. Incluso en eso nos sincronizamos, pero con colores tan diferentes… –o quizás no tan diferentes. Como leí en vuestra boda: a partir de ahí tú contabas meses de vida, y yo meses de muerte. Agradecí tu comprensión y respeto hacia el hecho que me viera totalmente incapaz de subir a conocerlo, porque sencillamente estaba desconectada de todo esplendor de vivir. Gracias por la paciencia y por esperarme. Porque finalmente llegó el día de poner cara a esa personita, y no pudo ser en ningún otro lugar más mágico que en Menorca. La isla donde viví la luna de miel en mayúsculas; allí conocí a vuestro hijo y comprobé, mirándonos a los ojos, con la mirada de reojo de Don Gato, que nuestra gran amistad era y será para siempre.

Sara, gracias. Sé que no fue fácil entender mi aislamiento. Comprendo la rabia de quien de repente pierde a una amiga. Pero me era imposible. Corría el riesgo de perderte a ti y a tanta gente. Pero no podía, y opté por vivir lo que sentía y necesitaba confiando en que si salía, vería qué soles se habían quedado, y los que no y que quizás habría que recuperar. Gracias por luego estar dispuesta a hablar tanto de lo ocurrido, a preguntarme y a compartir impresiones y vivencias. Gracias por ser uno de los soles que yo encontré una vez pasada la tormenta, poniéndolo fácil y haciendo que no me hiciera falta recuperarte, porque nunca habías marchado.

Marta, gracias por también haber entendido mi pausa. No hubiera querido nunca recuperar nuestros Buenas Migas para compartir esta noticia, posiblemente Los Jardinets fueron testigo del encuentro más triste entre nosotras, pero tan necesario para volver a encaminar nuestra relación. Gracias por respetar mi ritmo.

A vosotros, los Guiones y Comas. ¿Qué deciros? Sé que fuisteis testigos de mi alocada alegría por este pedazo de hombre… ya desde el inicio, cuando le conocí: ¿cómo se puede estar enamorada de 2 hombres a la vez y no estar loca? ¿Recordáis? Mil millones de gracias por respetar mi momento, por no presionarme y hacerme saber de vuestra existencia a través de fotos con mensajitos que aunque me hacían chocar con la impotencia de no poder caminar hacia vosotros, también me llenaban el corazón sabiendo que una vez saliera del túnel, os encontraría. Gracias a todas y todos, gracias a cada uno/a de vosotros. Sé que a partir de ahí las cosas han cambiado, y es que supongo que nunca nada se mantiene igual y cada vivencia trae cambios; pero me hace inmensamente feliz comprobar que seguimos. Gracias Mireia, Pilar, Enric, y Jaume.

Padrinos; gracias por, como siempre, haber estado allí, siempre unos pasos atrás, pero allí. Siempre con delicadeza, tacto, y discreción, pero allí. Siempre sin apretar ni presionar, siempre con un correo mensual que me recordaba que cuando yo quisiera, en la calle Mandri tenía un abrazo y unas orejas para escucharme, y unos corazones para mimarme. Nunca olvidaré aquél primer té de regaliz y las tortas de anís de nuestro reencuentro. Gracias Montse y Joan.

Y también especialmente a ti, :PS, cuando me recibiste detrás del escenario antes y después de salir a tocar, escuchando atentamente lo que hacía escasos días me había pasado; cómo lo acogiste, cómo me abrazaste, y lo que me dijiste. Como siempre, gracias. No sé por qué necesité venir a decírtelo, sin ánimo para nada, sin fuerza, pero algo me impulsó a venir, como para alimentar esa cosa de mantenerte al corriente de todo, como guía/guías que de alguna manera siempre has/habéis sido.  Siempre vosotros, y ahora siempre tú. Siempre, discretamente, pero siempre.

Gracias Mama Sau&Sílvia por aquel primer encuentro a pocos días de la pérdida y que todavía no sabía ni qué me había pasado ni el camino que me quedaba por recorrer. Gracias Maria por abrirme las puertas de tu casa y compartir las experiencias y por haber estado allí desde entonces.

Alienígenas… ¿Qué decir de vosotros? Sin vosotros ningún camino hubiera sido posible. A menudo, cuando maldecimos la pérdida, decimos que ojalá no nos hubiera pasado nunca. Pero al mismo tiempo, retrocedemos sabiendo que si no nos hubiera pasado, nunca nos hubiéramos encontrado en aquella sala del C/ Córcega, sentados en círculo, compartiendo tanta intensidad de sentimientos como sentíamos, tantas lágrimas, tanto dolor, tanta rabia, tanta confusión, tanto miedo, tanta locura, tanto vacío y, en el fondo, tanto amor hacia las personas que un día nos robaron el corazón y ya lo han ocupado para siempre. Gracias Rosa, Carlos, Judit, Mònica, Montse, Laia y Pau. Y porque todo fue gracias a ellos/as, y ahora siempre somos dos, gracias a vuestros amores incondicionales Sebas, Rosa, Rubén, Àngel, Jaume, Oriol y Cris. Gracias porque fuisteis las lucecitas que iban iluminando el túnel más oscuro y profundo por el que nunca he caminado.

Mònica, gracias especialmente a ti por tantos martes de cenita post grupo. Gracias por dejar que me quedara a dormir en tu casa cuando las margaritas hacían de las suyas. Gracias por tanta complicidad, y a veces incluso ataques de risa. Gracias por poder hablar abiertamente de todo, a corazón abierto, con las heridas sangrantes y las lágrimas quemando. Gracias por tanta fotografía, teatro, lecturas, y correos, gracias por siempre respetar el ritmo de cada una, gracias por los ofrecimientos para girar por el mundo, y gracias por seguir compartiendo vida de todo tipo más allá del duelo. Gracias por descubrirme más a l’Àngel y a tu persona. Y gracias por haber sido la mejor fotógrafa que podía tener esta web y por haber confiado siempre en mí para que siguiera por este camino.

Aves. Mi salvación. ¿Cómo puede ser que una asociación que no sabía que existiera acabara siendo lo que me salvó la vida? Gracias por vuestra existencia y labor; una labor primordial para caminar por la vida, para acompañar a tantísimas personas a transitar uno de los momentos más dolorosos y para ayudar a comprender cómo la muerte forma parte de la misma. Y gracias por haber diseñado una de las mejores formaciones que he cursado nunca y haberme dado la oportunidad, ya hace 8 años, de facilitar grupos de duelo como voluntaria. Todo lo que sé, y ese sentir tan especial, siempre llevará vuestro sello. Gracias especiales a Montserrat por haber facilitado el primer grupo; para acoger y recoger, por la escucha, la presencia, el amor, las sacudidas y risas cómplices, por las ganas de conocer, y permitir que vaciara todo aquello que parecía que no se podía decir ni escuchar en ningún otro lugar, para dejar que entrara dentro de la muerte, dentro del duelo. Gracias a ti, Roser, por el segundo grupo y tu dinamismo, creatividad, profundidad y ayudarme a que se me volviera a ensanchar el corazón para volver a dar la mano a la vida. 

Gracias a vosotros, padres y hermana de la criatura, gracias por tantos sábados de comidas en vuestra casa que empezaban a las 10:30h con un desayuno en La Esquinica, una visita al cementerio, y terminaban a la 1 de la mañana, gracias por recogerme, acogerme, respetarme, y valorarme. Gracias por haberme hecho sentir una más de la familia, gracias por tanta generosidad y confianza. Gracias por tanto cariño y amor. Gracias por tantas lágrimas, abrazos, y por tantas risas. Gracias por seguir compartiéndonos todos 10 años después: gracias por los suizos contigo mami suegri, gracias por las comidas y cenas a dúo ami-cuñi-hermani, gracias por la etapa de un día con los pollos Jan y Nil, y gracias por compartir todos juntos la pollastrada en nuestra casa, en familia. Gracias porque, sin vosotros saberlo, fuisteis mi gran motor aquél año. Gracias Fuensanta, José, Encarna, Ricard, Jan y Nil

Pollo, Shani… ¿Qué decirte? Gracias, gracias por tantos mensajes, gracias por tantos abrazos, gracias por tantas cenas de pizza libanesa con té a la menta, gracias por tantos paseos, gracias por tantas tardes y noches sentados en el suelo, apoyando nuestro dolor en la torre del reloj en Rius i Taulet, refugiándonos en la plaza que tantas veces había sido escenario de risas y locuras, de tiburones, de catanias, de despeinarnos, bromas, de conversaciones familiares, serias, de dudas y ayudas, de complicidad, y de nacimiento de algo especial que compartimos los 3 tantas veces… Gracias por venir a casa, por venir a casa mi madre, y gracias por tantas charlas en el parking. Gracias por recoger mis trozos con mucho cariño y amor, y gracias por dejar que recogiera los tuyos. Pulpo&Pollo y Don Gato&Ratolí para siempre.

Charles. Y a ti, a tu… Un inmenso gracias por tanto amor infinito. Gracias por respetar este otro amor lunar, por respetar el sitio de Don Gato, gràcies per haver-me preguntat tant, por haberme querido escuchar y seguir escuchando tantas anécdotas y recuerdos, gràcies per fer-li un lloc també al teu cor, gracias por alguna vez haberme acompañado al cementerio, gracias por haberte abierto a su familia, gracias por permitir que creciéramos y sencillamente convivamos todos juntos. Mai vaig pensar que em tornaria a enamorar, no entrava en els meus plans per a res, ni tan sols ho volia… Yo, ¡que quería convertirme en la novia cadáver para que Ratolí&Don Gato siguieran juntos para siempre! Però la vida i l’amor m’han fet veure que el cor és infinit i que pots estimar a tantes persones com per les que sentis, y tú fuiste alguien que me fue cautivando poco a poco y que te ganaste mi corazón y mi amor. A dia d’avui puc dir que gràcies a ell també em vaig enamorar de tu, y que cómo me gustaría que os conocierais, ¡mis dos géminis! Gracias; gracias por respetarme, por quererme, y por enseñarme que hay tantas maneras de amar como personas en el mundo y que el enamoramiento no se va con nadie, sino que reside en todo corazón que late. I el meu, ara batega per tanta vida i per tu. Gracias por ser, por estar, y también por haberme apoyado y haberme permitido tanto para que pudiera desarrollar este proyecto.

Y gracias a todo su mundo: fotógrafa, danzarina, brujilla, los 2 artistas,… cada encuentro con vosotros era y es como estar con él. Gracias por tantas conversaciones, por compartir tantos recuerdos y vivencias, anécdotas, gracias por ayudarme y darme la mano, gracias por respetar, y gracias por hacer que no se haya convertido en un tabú. Gracias por haber aceptado ser otra de sus herencias para mí y para vernos, mutuamente, más allá de quien nos unió, también como personas compañeras que ahora compartimos tantísima vida y que ocupáis un sitio muy especial en mi corazón. Fotógrafa, gracias por haberme invitado en aquél primer cumpleaños en el que nos fusionamos bajo nuestra luna, siempre de su mano y bajo su mirada, gracias por aquella noche de baile alocado los cuatro, y gracias por haber estado ahí aun con lo difícil que era, y para escucharme y estar de tus mil maneras y por abrirme las puertas de tu corazón y haber abierto las mías. Y un gracias, sin duda, por la confianza en mí y en este proyecto. Gracias, Anaís. Danzarina, gracias por tanta pasión en todo; gracias por cómo hemos podido y podemos hablar de él, por las risas, por tu arte, por abrirme las puertas de tu casa y de tu mundo para que él pudiera participar a través mío y para que yo pudiera seguir sintiéndole a través tuyo, gracias por la oportunidad de conocernos y profundizarnos más desde nuestras dos locuras. Gracias, Silvia. Y Brujilla, gràcies per aquell primer any acollir-me sovint al C/ Gomis, pels sopars improvisats, per la Layna, el Nuk, per tantes converses, dubtes, i trifulgues existencials arrel del succeït, gràcies per sempre parlar d’ell i obrir-me les portes de Bellver. Gràcies, Glòria. Fuisteis el colchón necesario que me permitía seguir comprobando que él y su mundo había existido y ahora un gran legado.

Y a ti, y a ti, y a ti, y a tantas personas que habéis formado y formáis parte de mi vida, desde las más cercanas a las más lejanas. Sois muchas las personas que ya fuera a través de un ánimos, una palabra, un estoy aquí también, una canción, de una clic en una foto, habéis marcado el camino de salida. Gracias familia holandesa, Marta&Montse, Jorgina, Christian, Hannibal, Susana, Ivana, Glòria C., compañeros y compañeras laborales de otras épocas, gracias a la complicidad italiana y siciliana, compañeros/as de piso, amistades familiares y de los padres que también habéis estado y todas aquellas personas que quizás no nos vemos a menudo pero que os habéis dejado sentir. Gracias a todas las personas que ya no estabais pero que de una manera u otra me empujasteis a seguir, porque allí donde estéis, seguís conmigo y en mi. A todas las personas que sin saberlo me ayudaron indirectamente, algunas con rostro pero sin nombre, y otras con nombre pero sin rostro: o con una sonrisa en el trabajo, o con un silencio, no preguntándome, o haciendo humor en vuestras redes sociales.

Gracias Sitges, Gràcia, Bellver, Cadaqués, Sant Andreu, Collserola, Rius i Taulet, Sol, Jardinets, Verdi, Poblenou, Bogatell, Gótico, Raval, Zapato Rojo, Trafalgar, Montjuïc, Cotlliure, Empordà, Hospitalet, gracias Adela Torras, Aurora Calvo, Teresa Vizan, Elisabeth Kübler-Ross, Anji Carmelo, Alba Payàs, gracias Pequeñas Vidas Sin Importancia, A single man, The Artist, gracias Norah Jones, Loreena McKennitt, Joanna Newsom, Buika, Adele,  tanta música italiana, Look at me, el blog, La Nena, Splash, Kibuka, Hotel Alma, Hotel Mandarin, y tantos otros locales, galerías y una infinidad de autoras, de autores, de películas, libros, canciones, grupos, bares, restaurantes, hoteles, y tantos y tantos y tantos puntos idílicos de todo tipo testigos de una mágica complicidad y años después de amor, para luego pasar a ser refugios de dolor,  y que ahora son bonitos recuerdos que siempre me invitan a viajar en el tiempo y me brindan la oportunidad de seguir creando más vida.

Y gracias a ti, Don Gato, por tanto amor y aprendizaje, por tanta pasión por la vida, por tanta muerte, y por tatuarme la frase: hay que hacer locuras pero no tonterías. ¡Y aquí va otra de mis locuras! Gracias, Don Gato, sin ti este proyecto no habría nacido.

Y a partir de ahí… ya sólo me queda dar las gracias a la gran creadora de la web, Jennifer Arias, por haber querido poner toda su atención y sobre todo alma en una web tan delicada como esta y haber sabido captar a la perfección lo que quería transmitir a través de mis palabras, el logo, y la fotografía para ilustrarlo con este exquisito y sensible diseño y montaje. Gracias por haberme permitido jugar y convertir la web no tanto en un trabajo sino en una vivencia. Tienes alma, y lo vives. Y gracias Flor Calveiro por tu mano organizativa y cortadora para hacer fácil lo que a mí al final me parecía un laberinto sin salida, para convertir en un bonsái de palabras lo que era una planta trepadora. 

Y, con el corazón en las manos, a todas aquellas personas que he permitido y que permitís que os acompañe en vuestros procesos; gracias por la confianza y porque me he enseñado y me enseño mucho, siempre, y me abrió el corazón segundo a segundo.

¡Hola!
Soy Carolina Fà

Acompañante de duelo, muerte, y vida.
Mis propias vivencias con la muerte de personas muy queridas me impulsaron a acompañar, de corazón, a otras personas que están atravesando estas situaciones en su vida.

Aquí estoy para escucharte

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