Final de vida

Un espacio para expresarte con sinceridad,
para reconciliarte con todo lo que necesites, y para honrar la vida.

Sabemos que vamos a morir.

El camino hacia la muerte lo emprendemos de manera natural desde el momento en que nacemos. Pero, ¿quién nos prepara para el duelo que supondrá, para nosotros, nuestra propia muerte?

Despedirte de todas las personas que amas, de todos los proyectos e ilusiones, puede ser devastador, y es muy normal que ante ello aparezcan emociones como:

LA RABIA
Con los médicos, con tus cuidadores y hasta contigo por haber enfermado.

LA TRISTEZA
Dolor por dejar de ver a tu familia, a tus amistades, por dejar tu vida y tu mundo.

LA INCERTIDUMBRE
¿Qué quedará de mí? ¿Cómo me recordarán?

LA CULPA
Sentirte una carga, no soportar ver sufrir a tus seres queridos.

LA INCOMPRENSIÓN
En algunas ocasiones, puede ser que algunas personas te eviten, en otras puede ser que seas tú que las quieras evitar y tengas dificultades para expresarte con ellas.

EL MIEDO
A morir, a padecer dolor… Miedo por no saber dónde irás.

Puede que sientas también...

Que tu identidad se diluye en la enfermedad, al tiempo que crece la angustia por querer dejar temas cerrados y atados, sin saber si tendrás tiempo suficiente.

Y es que...

Qué poco se habla del propio duelo que vive la persona que sabe que va a morir...

De ese proceso de asimilación y de aceptación de una de las vivencias más dolorosas y más importantes que jamás viviremos: la muerte.

Necesitas expresarte, y qué importante es que lo hagas. Que puedas decir todo lo que sientes y piensas, sin juicio ni filtro alguno.

Como, también, que te des la oportunidad de reconciliarte contigo y con todas las personas con quienes necesites hacerlo, y de expresar tu amor hacia todos tus seres queridos.

Por eso, el acompañamiento del final de vida es un espacio para expresar tu miedo, tu rabia y tu angustia, y también, para homenajear tu vida.

Y sobre todo, para dar visibilidad a ese momento de partida. Darle la visibilidad que se merece. Y darle (o darte) permiso para morir.

Aceptar nuestra propia finitud y no convertir la vivencia de morir como algo trágico sino como algo natural que merece ser vivido a corazón abierto, poniéndole actitud, ritual, armonización y sentimiento.

Esconder hace sufrir. Ver da paz.

Y la familia, ¿qué?

Las familias y personas allegadas suelen sufrir en silencio para evitar que la persona que se tiene que ir sufra. También se enfrentan a numerosas emociones: al agotamiento cuando ejercen roles de cuidadores, al miedo a si serán capaces de sostener la situación, a la tristeza, a la rabia, al estrés, a la angustia por el futuro…

Y muchas veces es difícil saber cómo acompañar a la persona que quieren y que se encuentra en el final de su vida.

Al mismo tiempo, la tranquilidad de la familia repercute directamente sobre el bienestar de la persona enferma. Es un pilar esencial para poder despedirse tranquila y amorosamente, a pesar de la tristeza y el dolor que ello conlleva.

Por eso es que, en el acompañamiento de final de vida, es importante involucrar a los familiares y personas más allegadas. Para ello, se pueden combinar las sesiones individuales con las sesiones familiares, como también, realizar sesiones de formato individual con los diferentes miembros de la familia. El acompañamiento es flexible, ya que cada caso es único.

¿Cómo empezar el acompañamiento de final de vida?

Empezaremos por tener una primera sesión gratuita, para conocerte, saber qué ha pasado, cómo estás en ese momento y que puedas compartir todo lo que sientas. Yo te explicaré cómo te podré acompañar, y si así lo deseas, seguiremos adelante.

A través del camino del final de vida aprenderemos a comprender nuestras intensas emociones; el vacío, el dolor, la tristeza, la rabia, la culpa, la incomprensión, el miedo, y eso nos dará tranquilidad.

Conoceremos cada curva, cada subida y cada bajada hasta llegar a encontrar un sentido a nuestra vida y a nuestra partida quedándonos satisfechos/as y en paz.

También, si quieres, te ofreceré propuestas de tipo artístico, vivencial o energético (escritura, dibujo, ejercicios dinámicos, reiki…) siempre y cuando te interesen y encajen contigo.

Al final se convierte en un espacio dentro de un tiempo en el que descubrirnos de nuevo, descubrir una nueva manera de vivir, de sentirnos y percibir la vida.

Nuestra obra de arte está a punto de difuminarse, y es momento de, con mucha (auto) escucha, dedicación, entrega, amor, y creatividad, de mimarla, cuidarla, pulirla si hace falta, homenajearla y darle un infinito gracias a ella, a la vida, y a todo ser que nos ha acompañado de una manera o de otra.

¿Cómo os acompañaré?

El camino hacia el final de la vida es un proceso único y exclusivo de cada persona. Es muy delicado y sensible, doloroso y amoroso al mismo tiempo.

Por ello, acompaño de una manera cercana, sencilla, y honesta. Con toda mi presencia, atención plena y escucha, creando un espacio seguro, de confort, de apoyo, un espacio de confianza y complicidad, sin juicios y con absoluto respeto.

Un espacio donde puedes ser tú, con tus emociones y sentimientos, con tus dudas, tus preocupaciones, tus ayudas, y tus reflexiones. Tú marcarás el camino y el ritmo del proceso, y yo caminaré a tu lado.

A partir de la metodología de la Doctora Elisabeth Kübler Ross, el Método de la Terapia de la Dignidad -que es el término que utilizó el Dr. Harvey Max Chochinov en colaboración con investigadores-, los estudios de Secpal y mi propia experiencia personal y de acompañamiento, he diseñado mi método: Gira-Vida.

El Gira-Vida es tu método porqué girará según dicte tu corazón; según lo que sientas haremos: tú giras tu vida, desde el inicio hasta el final.

Honrar la vida y el recuerdo

En el acompañamiento de final de vida, también podremos abordar temas que para ti, o para tu familiar, son importantes de ser recordados.

Si quieres, podremos hacer entrevistas que podrán servir de biografía familiar, y conservarse como recuerdo, o bien, compartirse más adelante con las personas que tú quieras.

A través de este trabajo, honramos la vida de la persona que se va, su memoria, y hacemos un gran repaso de su vida desde distintos puntos de vista.

Estas conversaciones, trabajos o proyectos ayudan a que la persona se marche en paz, que se reconcilie y honre todo lo hecho.

Al mismo tiempo, si la persona así lo desea, podremos pensar cómo quisiera que fuera su funeral o crear algún acto de despedida, o dejar escrita una carta o cualquier otro regalo para sus seres queridos.

Mi historia personal,
acompañando a mi padre

Siempre recordaré los últimos meses de vida de mi padre. Fue duro y doloroso verlo enfermar, poco a poco, camino a la muerte. Pero al mismo tiempo fue un privilegio y un regalo poder compartir juntos este camino. Él me acompañó a la vida; en el primer nacimiento, y yo le acompañé a la muerte; en el segundo nacimiento.

Y si hay algo que me llena de paz es no haber huido.

Haberle acompañado y aceptar cada momento, por muy doloroso que era, me llena de amor y alegría.

Acompañar a mi padre en el último tramo de su vida es de las experiencias más intensas, significativas y bonitas de mi vida.

Me siento muy agradecida por la manera como se dejó acompañar, mimar y cuidar, su apertura a cada una de nuestras propuestas durante su último año de vida y sus iniciativas. Hemos vivido grandes momentos y tenido grandes conversaciones, de esas que solo se tienen cuando un tumor toca a la puerta con un billete de ida, sin el de vuelta.

Pienso que la clave para poderlo acompañar, para que se pudiera ir en paz, fue ponernos en su lugar, para comprender el proceso interior que él iría haciendo, sin querer forzar nada.

Porque si hay algo muy importante en el acompañamiento de final de vida -y esto lo he podido comprobar no solo con mi experiencia personal, sino con los años que llevo acompañando a personas de edad avanzada y enfermos terminales- es que la persona que va a morir es la protagonista.

Es su historia, y aún en su etapa final, quienes acompañamos estamos a su lado, dejándole decidir y marcar el ritmo.

Aunque se trata de un momento duro y doloroso, es infinitamente bonito y emotivo poder decir todo aquello que has dicho tantas veces y aquello que nunca has dicho.

Preguntas frecuentes

En el caso de que la persona esté ingresada, se puede hacer acompañamiento hospitalario.

En el caso de que esté en casa y no se pueda/quiera desplazar, se haría acompañamiento domiciliario.

Para las familias; tanto se puede hacer en el mismo hospital como en casa o, si quieren un espacio privado, en la consulta.
Cuando la persona sienta que necesita compartir la vivencia de final de vida; que necesite compartir qué siente.

Cuando sienta que ha llegado su momento pero está sumida en un caos y necesita orientación y acompañamiento.

O bien, cuando la persona sienta la necesidad de cerrar asuntos pendientes, sobre todo relacionales. ¿Qué hay más amoroso y honorífico que poder recordar, amar a nuestros seres queridos y darles un nuevo espacio, lleno de amor y gratitud, para que sigan con nosotros de otra manera?
Puedes empezar cuando lo necesites, cuando veas que la situación te sobrepasa y quieras compartir cómo te sientes.

O, también, cuando veas que necesitas herramientas/ guía/ recursos para poder acompañar a tu familiar.

Para todas las personas con enfermedades terminales, sea cual sea su edad.

Para personas de edad avanzada que sienten que quieren aprender a morir en paz; que son conscientes de que se acerca el momento pero tienen miedo y/o asuntos pendientes.

Y para las personas que tengan un familiar o un ser muy querido diagnosticado de cualquier enfermedad degenerativa y/o terminal, y sientan que necesitan apoyo para transitar esta etapa de su vida, así como para acompañar a su ser querido.

Sigo un enfoque integrativo relacional, con el contacto humano como base de la relación terapéutica, y la empatía como base de este vínculo entre nosotros, entre nosotras. También, si quieres, te ofreceré propuestas de tipo artístico, vivencial o energético (escritura, dibujo, ejercicios dinámicos, reiki…) siempre y cuando te interesen y encajen contigo.

Para poder despedirte tranquila y amorosamente. En ese proceso y despedida se establece un nivel de conexión que en ningún otro momento de la vida se vive. Este adiós es un adiós con un sabor que no has probado nunca; es el último adiós, y es diferente, nuevo, y muy potente.

Aprender a morir es muy importante porque es el segundo momento más importante de la vida. El primero es nuestro nacimiento, y el segundo es nuestra muerte; las dos experiencias son únicas y exclusivas del momento presente: se afrontan por primera y última vez, no las viviremos nunca más. Así que invito a vivirlas a corazón abierto.

La primera sesión es gratuita, no tiene ningún coste. A partir de allí, si así lo deseas, podremos continuar con:

  • Sesión individual de 1 hora: 45€
  • Sesión grupal de 2 horas: 35€

Bonito y emotivo despedirte para poder irte en paz

Y para que las personas que se quedan, que se queden con la misma paz.

Reconforta a las dos partes y se establece un nivel de conexión que en ningún otro momento de la vida se vive.

Si te resuena, si te apetece, podemos empezar por una primera sesión para conocernos. Te explicaré cómo te podré acompañar, y tú decides, sin compromiso, si quieres seguir adelante.

Ir arriba